Llegó el miércoles y Ethan Cole llegó puntual.
No temprano. Exactamente a las diez, con la precisión de un hombre que había reflexionado sobre las implicaciones de llegar temprano y había concluido que llegar justo a tiempo era lo correcto. Lo noté como ahora notaba todo en él, con la atención clínica de una mujer que ha pasado seis años muy cerca de una persona y ahora aplica la distancia profesional a lo que antes había sido intimidad.
Llamó a la puerta abierta. Le dije que pasara. Entró.
Ten