Arrugó las cejas.
—¿De verdad estás desconfiando de tu mejor amigo? —preguntó en voz baja.
Soltó una risa y se refregó la cara. Se acercó y se apoyó contra la pared por un momento y se cruzó de brazos.
—Bueno, ya he dejado claro que no me gusta que sean tan cercanos. Te lo he dicho. No se trata de desconfianza, se trata de límites, Cia. A ti no te gustaría que me acerque de esa forma a Celene o a Clarissa cuando me has especificado que no lo hiciera.
Parpadeó. Alzó sus dos cejas.
—¿Qué? Nunca m