Sus amigas enseguida se sientan cerca de la mesita del centro y se ponen a estudiar, me siento a lado de Astrid y recargo mis brazos sobre la parte superior del sillón, siento como ella se acerca a mí y me susurra que sus amigas están intrigadas por la noticia que corre en las redes. Le he dicho que luego hablamos de eso.
Mientras observo a las jóvenes estudiantes, mi teléfono suena. Es una llamada de Mónica. No puedo evitar sonreír de forma maliciosa, seguramente debe estar en un punto de hist