Hoy no es el día de Astrid, ya que se ha vuelto a tropezar, parece ser que tiene mucho en la cabeza y no está centrada en lo que debe. Le digo que me espere en mi oficina mientras estoy en la junta, paso a lado de Rose y le digo que lleve café a la sala de reuniones.
Durante la junta, no puedo dejar de ver mi reloj de mano, llevo una hora aquí sentado y Astrid ya debe de estar aburrida de esperar, no es que yo me la esté pasando de maravilla aquí metido, en especial porque no están diciendo nad