Unas lágrimas se deslizan por sus mejillas, parecen pequeñas perlas, siento el impulso de tomar su rostro entre mis manos y besarla, decirle que... un carajo.... nada de lo que diga va a cambiar, ella ve esto como un simple contrato y nada más. Su persistente mirada me deja sorprendido.
—Dígame, señor Baker ¿Tanto disfrutaba de la compañía de Rose que se olvidó de mí? — Sus palabras son tan amargas que me cuesta creer que provengan de ella.
Ese tono de voz me desagrada, lo odio... me parece tan