—Director, debo admitir que me siento sorprendido por escuchar tal cantidad de dinero— Empieza a caminar un poco para luego girarse sobre sus talones, dándole la espalda a los docentes. —Hasta donde yo recuerde, la deuda más grande que ha debido un estudiante fue de cien dólares, si no mal recuerdo se llamaba Brandon Williams, un alumno excepcional sin duda alguna.
—Es mi hermano— Susurra Astrid apenada.
—Eso explica muchas cosas— Ríe suevamente mi padre. —En fin, creo que las cosas son obvias