Al notar que voy detrás de ella, se encoje en su lugar, incapaz de mirarme bien por encima de su hombro, dedicándome miradas fugaces, enseguida la alcanzo y camino a su lado, con la espalda recta y una postura firme.
—¿Por qué no has respondido mis llamadas?
—He estado muy ocupada— Susurra levemente.
Llegamos hasta el despacho y dejo que ella entre primero, apenas cierra la puerta me acerco para escuchar la conversación, la secretaria me mira de reojo de momentos, pero decido ignorarla. Escucho