Voy a mi cuarto y veo que hay tres cajas sobre mi cama, me acerco a ella y abro una por una con cuidado. Como era de esperar, mi traje es excelente, echo a medida y como me gustan, al igual que los zapatos y la máscara veneciana, me sobo mi hombro derecho y me voy al baño a darme una ducha.
Estando listo, salgo de mi casa y conduzco hasta el lugar donde será la fiesta, por obvias razones, decidí usar otro de mis autos para no levantar sospechas en Astrid, mientras manejo, siento como las ansias