Coloco mi teléfono en posición en que pueda verme y en donde puedo leer lo que me pone. Su primera orden es que acaricie mi vagina por encima de mi ropa interior, cierro un momento los ojos y en eso me llega un mensaje, diciéndome que quiere que vea todo lo que hago. ¡Qué hombre tan pervertido! pero no me sorprende, para eso ha pagado por mis servicios, Dios mío... me estoy muriendo de la vergüenza.
Suavemente doy masajes sobre mi intimidad, evitando cerrar los ojos, poco a poco mi ropa interio