—Sí, pero... no vuelvas a decirlo de esa forma, de verdad se escucha horrible.
No dice nada más y se va, pongo los ojos en blanco y sigo trabajando. Caída la noche, tal y como le dije a Rose, la empecé a coger por toda mi oficina, como a ella le gusta. No parada de gritar como una desquiciada, incluso noté que trataba de fingir su voz, trataba de sonar algo más.... ¿tierna? ¿sensual? La verdad no tengo ni idea de qué carajo trataba de hacer, lo cierto es que odiaba que lo hiciera, pero no le d