—Si los Soto deciden apoyar a Samuel, ¡yo no me quedaré de brazos cruzados!— exclamó Mariano con furia.
—Lamentablemente, en este asunto no puedes intervenir— suspiró Luis.
—¿Qué quieres decir con eso?— preguntó Mariano.
—¿Cómo planeas no quedarte de brazos cruzados?— contraatacó Luis.
—Si se unen a Samuel, ¡haré que los Soto pierdan su reputación centenaria!— respondió Mariano. —Recuerda, aún no he revelado a los medios la verdadera naturaleza de Elena.
—No te preocupes, los Soto no se dejarán