Tácio frunció el ceño.
—¿Sabes lo que estás diciendo?
—No estoy diciendo tonterías— respondió Mariano seriamente. —Si no fuera por mí, Simona no estaría en esta situación. Por conciencia, por corazón, por razón, no puedo ignorarla.
Tácio lo miró severamente.
—¿Entiendes las consecuencias de seguir adelante con esto?
—Si no lo entendiera, no estaría aquí hoy hablando contigo de esto— dijo Mariano.
Tácio miró a Mariano con decepción.
—¿Estás dispuesto a convertirte en un frasco de pastillas por