La mirada de Ximena comenzó gradualmente a desvanecerse, y apenas podía escuchar las palabras de Andrés.
—¡Mamá!
El llanto desgarrador de Liliana resonó.
—¡Mamá! Mamá... Mamá, ¡no dejes atrás a Liliana! ¡Waaaa, no dejes atrás a Liliana!
La mirada de Ximena parpadeó dos veces.
El sonido del viento en sus oídos se mezclaba con el llanto de Liliana.
¿Cómo podría... dejar atrás a sus hijos...
No, no podía... todavía tenía que esperar a que Alejandro regresara. Todavía tenía que ver crecer adecuadame