—¡Maldición!— Mariano golpeó el reposabrazos con el puño, gritando furioso: —¡¿Quién demonios estaría haciendo esto?!
Ximena repasaba mentalmente a todas las personas sospechosas que habían visitado la mansión.
Al mismo tiempo, Kerri también estaba haciendo una lista mental.
Finalmente, Kerri miró perpleja a Ximena y dijo:
—G, aparte de nosotros, solo quedan tu hermano, Selene y Samuel...
Ximena sintió un escalofrío recorrer su cuerpo.
Era imposible que fuera su hermano, y Selene, siendo alguie