Felipe quedó tendido en el suelo después de ser golpeado, mientras Alejandro seguía adelante y golpeaba su rostro repetidamente con los puños. Su actitud era como si estuviera decidido a matar a Felipe.
Las secretarias se quedaron horrorizadas, con el rostro pálido, mientras que la secretaria jefa llamaba urgentemente a Eduardo.
Dentro de la oficina, Felipe seguía riendo descontroladamente, gritando como si estuviera poseído.
—Alejandro, ¡si tienes agallas, mátame!— —¡Bastardo! ¡Eres igual de v