Alejandro resopló con frialdad.
—Si fuera tan fácil hacerlo, ¿por qué habría accedido a la solicitud de Manuela?
—¿Qué quieres decir?— Andrés estaba confundido.
Alejandro explicó:
—La única manera de acceder a su estudio es que él o el mayordomo estén presentes. Además, en la entrada del estudio hay un detector de iris y reconocimiento facial. Si falla la identificación, se activa una alarma.
Andrés guardó silencio por unos segundos.
—Entonces, si entiendo bien, tu padre es muy cauteloso. Obt