Ximena respondió:
—Son trillizos, ya tienen cinco años.
Damián se sorprendió y miró el pequeño cuerpo de Ximena.
—No lo hubiera imaginado, señorita Pérez, que hubieras tenido tres hijos y te veas tan bien conservada.
—Señor Pereyra está bromeando— dijo Ximena, con un ligero rubor en las mejillas, mientras tomaba un sorbo de su café. —Por cierto, señor Pereyra, el contrato ya está listo. ¿Tienes tiempo mañana por la mañana?
—Sí— respondió Damián. —Haré que mi escolta te recoja temprano por la m