Felipe sonrió irónicamente.
—Hermanito, no necesitas ponerte tan nervioso. ¿No es normal que quiera casarme y tener hijos mientras tengo tiempo libre?
—¿Crees que voy a estar de acuerdo con esto?— preguntó Alejandro con furia.
Felipe lo miró con calma.
—Tu consentimiento no importa. Si Ximena está de acuerdo, podemos casarnos.
—Ella nunca estará de acuerdo— dijo Alejandro.
—¿Por qué no vas y le preguntas tú mismo?— sugirió Felipe.
Alejandro se levantó de repente, amenazante.
—Si intentas algo