Ximena sintió que su corazón latía con fuerza ante las palabras de Simona.
¿Acaso Alejandro había notado algo?
No, no podía ser...
¡No podía dejar que él supiera la verdad! No podía permitir que él les arrebatara la custodia de los niños.
Con esa determinación en mente, Ximena regresó directamente a casa, esperando a que Alejandro trajera a los niños de vuelta.
Mientras tanto, en otro lugar cercano...
Alejandro aún tenía una reunión por la tarde, por lo que tuvo que llevar a los niños de regreso