Ximena se sintió un poco tensa.
—Puedo hacerlo yo misma— dijo, levantando la mano para tomar la cuchara, pero Alejandro la detuvo.
—Si quieres recuperarte más rápido y regresar a Reinovilla, no te molestes— dijo Alejandro con frialdad.
Ximena se resignó. De hecho, había muchas cosas pendientes en la empresa esperando que ella las resolviera, así que no podía quedarse acostada todo el tiempo.
Tomó la sopa que Alejandro le ofreció, sintiéndose obligada a hacerlo.
En los ojos del hombre, se vislum