Alejandro adoptó un tono más frío y dijo:
—Creo que debería visitar a tu padre.
Mariano tuvo un ligero tic en la comisura de los labios y respondió:
—¡Está bien, está bien, iré! ¡Iré!
En la noche, a las seis.
Mariano citó a Andrés para cenar.
Mariano intentó entablar una conversación con Andrés durante un rato, pero no logró llegar al punto.
Finalmente, Andrés tomó la iniciativa y dijo:
—Don Mariano, ¿por qué no me dice directamente cuál es el motivo de esta reunión?
Mariano se frotó la nariz