—De hecho, hay otra manera—dijo Andrés. —Puedes estar con Alejandro.
¿Estar con Alejandro sería suficiente para ver a los niños?
Ximena esbozó una sonrisa amarga, pero no podía superar su resentimiento.
Al día siguiente, al mediodía, en MIK.
Mariano fue a buscar a Alejandro y, al entrar en la oficina y ver la expresión de Alejandro, no pudo evitar reírse.
—Alejo, ¿en serio has llegado al punto de pelear personalmente con alguien? ¿Quién tiene la habilidad para hacerte eso?— bromeó Mariano.
Aleja