Andrés tomó con ternura a la temblorosa Liliana que lloraba en sus brazos.
Le acarició la espalda con paciencia y se volvió hacia Ximena, diciendo: —Xime, ¿es esto lo que está sucediendo?
Ximena bajó la mirada y respondió con voz apagada: —Sí...
Andrés preguntó: —¿Cuál es la razón?
Ximena se esforzó en pensar detenidamente, pero no encontró una respuesta.
—No lo sé—respondió Ximena con pesar.
—Xime, esta situación no se puede resolver apresuradamente—analizó Andrés.
—Si Alejandro sabe que te pr