Liliana abrió su mano y, aunque el símbolo no era muy visible, podía sentir la poderosa energía yang emanando de él. Respiró profundamente y se puso de pie.
Su movimiento atrajo la atención de todos los espíritus, que dirigieron sus miradas hacia ella. Liliana, al notarlo, giró bruscamente para enfrentarlos.
Otra vez esa sensación... la que le impedía salir por la puerta. Luchando contra el miedo que le provocaba, se armó de valor y caminó hacia la salida.
Cuanto más se acercaba, más intensa se