—Por supuesto que vine a buscar a Liliana. ¿Acaso tú también? —volvió a preguntar Wilmer.
Esta vez, su mirada hacia Fabián reflejaba claramente un atisbo de rivalidad amorosa.
—Así es —respondió Fabián sin rodeos.
Wilmer lo observó por un momento antes de dirigir su mirada hacia la casa detrás de Fabián.
—¿Qué hace Liliana en este lugar? —preguntó Wilmer, sin entender del todo.
—Si no lo sabes, ¿por qué viniste? ¿Y quién te dijo que Liliana estaba aquí? —cuestionó Fabián.
—Me lo dijo Nicolás. Co