—¿Hablar?— Liliana se rió con sarcasmo. —¿De qué crees que hay que hablar? ¿De ideales, de la vida, del futuro?
Fabián miró fijamente a Liliana, cuya sonrisa no llegaba a sus ojos. —¿Por qué evitas hablar conmigo?
—¿Yo evito? Bueno, digamos que sí, ¡que lo estoy evitando!
Dicho esto, las puertas del ascensor se abrieron y Liliana salió rápidamente.
Fabián la siguió y la agarró del brazo. —Liliana, ¿hay algún malentendido entre nosotros?
—¿Y qué si lo hay?— Liliana se soltó bruscamente, mirándolo