Simona se acercó al oído de Ximena y susurró:
—Xime, este pequeño es tan bueno con Liliana, ¡creo que ya tiene asegurado el puesto de tu futuro yerno!
Ximena respondió exasperada:
—Simona, los niños son muy pequeños aún, no digas tonterías.
Luego se dirigió a Zacarías:
—Zacarías, hemos reservado un restaurante. Vamos al coche y seguimos hablando allí.
...
En el camino al restaurante, Liliana y Fabián charlaban sin parar en el asiento trasero.
Simona no dejaba de observarlos. Todos sabían que