Alejandro estaba en la entrada de Noche Escarlata, mirando los drones en el cielo cuando respondió:
—Estoy en Noche Escarlata.
—¡Espérame ahí, voy para allá ahora mismo!
Alejandro frunció el ceño ligeramente:
—¿Vienes sola?
—Sí,— Ximena trató de controlar sus emociones. —Quiero verte, ¡quiero verte ahora!
—¡Espérame en el restaurante!— Alejandro se dirigió rápidamente a su coche. —No quiero que vengas sola, ¡quédate donde estás!
Ximena agarró fuertemente el teléfono, con lágrimas cayendo de su