Ximena finalmente comprendió lo que iban a hacer esa noche al escuchar esas palabras.
Levantó la mirada rápidamente, mirando a Flora y luego a Liliana.
Liliana ya había preparado el incienso y las velas mientras ellas hablaban.
Sostenía un pequeño cuaderno y un talismán. Ximena podía ver las letras en el cuaderno, pero no las entendía.
Liliana colocó el talismán entre sus dedos, respiró hondo lentamente y le dijo a Flora:
—Abuela, hoy Liliana te despide.
Dicho esto, comenzó a recitar un encanta