Andrés guardó silencio por un momento al otro lado del teléfono. El silencio se extendió, cargado de significado no expresado.
Justo cuando Ximena iba a preguntar por qué no respondía, la voz de Andrés resonó con una simple pero penetrante pregunta:
—¿Y tú?
Esas dos palabras tomaron a Ximena completamente por sorpresa. Sintió como si su hermano hubiera visto a través de todas sus defensas con esa simple frase.
Ximena bajó la mirada, su mano apretando el teléfono con fuerza. Su voz sonó insegura