Ximena, sintiéndose incómoda, dijo:
—Gracias, no pensé que fueras tan observador.
—Dado que eres más joven que yo, es natural que te cuide—explicó Damián.
Escuchando la conversación entre los dos, Alejandro no pudo evitar sonreír fríamente en su mente.
Se alegró de haber venido a la cena con ellos. Si hablaban así ahora, quién sabe qué podría pasar después.
Al pensar en cómo podría desarrollarse más la relación entre Ximena y Damián, Alejandro sintió como si hormigas le estuvieran mordiendo el