Tras llegar al hotel, Ximena y Zacarías se quedaron acompañando a Liliana, conversando animadamente con la pequeña, mientras Alejandro optó por tomar una ducha refrescante antes de unirse a ellos.
Una vez que Alejandro emergió del baño, sintiéndose renovado, Zacarías aprovechó la oportunidad para acercarse a él, deseoso de intercambiar algunas palabras en privado.
—Señor Méndez, la ayuda que usted brindó a los aldeanos esta vez es algo que tememos no poder devolver. En realidad, el gobierno podr