Después de hablar, Damián sacó un documento y lo puso sobre la mesa.
—Este es el acuerdo de transferencia de acciones. Anoche le pedí al abogado que lo redactara. Revísalo y, si no hay problema, fírmalo.
Alejandro tomó el documento y lo revisó. El precio de venta estaba dentro de su presupuesto.
Se podría decir que Damián no estaba ganando ni un centavo más de lo justo.
Alejandro tomó la pluma y firmó el documento con gran fluidez.
Luego dijo:
—Haré que alguien transfiera el dinero a tu cuenta.