Selene respondió:
—Sí, Ximena. Esta situación no se puede apurar.
Ximena pensó un momento y dijo:
—Dejemos que mi hermano coma y luego se vaya rápido, me siento un poco inquieta.
—No te preocupes, Ximena,— dijo Selene. —Logré convencer a Andrés para que acepte que alguien de la seguridad que mi padre asignó lo acompañe. Piénsalo, ¿quién tendría el coraje de hacer algo delante del ejército?
Ximena agradeció:
—Selene, gracias por tu ayuda.
Selene rió:
—¡Ximena, quiero ser tu cuñada en el futur