Capítulo 13
Cruz se sentaba en mi habitación y leía mi diario todo el día y toda la noche sin comer ni beber.

Era como si me conociera de verdad por primera vez.

Cuando leía el momento de mi felicidad, se echaba a reír. Cuando leía el momento de mi tristeza, volvía a enrojecer los ojos.

Hasta que leyó todo el diario se dio cuenta de lo mucho que le quería antes.

Y toda mi tristeza venía básicamente de él.

Se acurrucó en el suelo y besó ligeramente el diario entre sus brazos como si me besara la cara: —Clara
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