La última frase, aunque sonaba como una pregunta, estaba llena de afirmación. Yaritza lo estaba esperando, esperando a que su padre le dijera personalmente, con sus propias palabras, la respuesta que ella justamente buscaba.
Entre la realidad de David aún no despertando y la verdad sobre la muerte de su abuelo, ella sentía que toda su fuerza había sido drenada…
Se derrumbó por completo, se sentó en el borde de la cama, las lágrimas ya no podían ser contenidas y cayeron desbordadas como una inun