¿Se despertó?
¡David por fin se despertó!
Sus ojos estaban llenos de lágrimas, claras y puras. Las largas y rizadas pestañas temblaban ligeramente, y las lágrimas cristalinas caían por su mano.
David frunció el ceño.
—Llorar así, otros pensarán que enviudaste. Pero ¿estoy bien?
Su herida era grave, mover los dedos le costaba muchísimo esfuerzo. Sin embargo, en ese momento, apoyaba su mano contra la punta de los dedos de ella, moviéndolos suavemente de vez en cuando, con un toque seductor.
Yarit