Una mano emergió de entre el espeso humo, agarrando fuertemente su muñeca: —Yaritza, ¡despierta! —David se volcó en el coche, ¡la levantó en brazos y saltó fuera del autobús con ella!
¡En el momento crucial!
¡Detrás de ellos!
¡Pum…!
¡El estruendo de la explosión resonó, ensordecedor! ¡Una inmensa columna de fuego se elevó en el cielo azul! En un instante, la parte trasera del autobús se despedazó por completo, ¡quedando solo la parte delantera consumida por el fuego!
La policía y los médicos de