Capítulo 38
SIENNA
—Oye, campeón, a mí también me gusta que seas mi hijo. Tengo que disculparme contigo y con tu mamá porque no sabía que tenía un hijo tan maravilloso e inteligente. —Eric sonríe, volviendo a hacer lo mismo—. Tal vez algún día puedas... —se agacha para susurrarle algo al oído. Eric sonríe y mueve la cabecita de arriba abajo varias veces.
—¿Te gusta la idea?
—Sí.
—¿Qué idea? —pregunto, a la defensiva.
—Mami, papá me estaba diciendo que tiene un barco y una casa en la playa. ¿P