Mundo de ficçãoIniciar sessãoEn el aeropuerto los esperaba el lujoso automóvil negro. Jeremías, el chófer uniformado, saltó al suelo y saludó a su ama, gorra en mano. Luego se hizo cargo de las maletas, las cargó en la parte trasera del coche y abrió las portezuelas para que subiesen sus señores. El auto se puso en marcha. Kay vestía rico abrigo de visón, calzaba altos zapatos y su rostro, de moderna belleza, miraba por la ventanilla con creciente ilus







