El acordeón aceleró el ritmo, atrayendo a más parejas a la pista. Poco a poco, las miradas se fueron dirigiendo hacia Natália y Carlos: ella, elegante y decidida, sorprendiendo por su desenvoltura, y él, guiándola con respeto y firmeza. La pareja llamaba la atención, provocando sonrisas y admiración entre algunos de los presentes.
Fernando, sin embargo, observó la escena con frialdad. Seguía bailando con Paula, con pasos impecables, pero su mirada se desviaba obstinadamente hacia Natália. Paula