Hacía más de un año que Ricardo se había mudado a Suiza, poco después de casarse con Vanessa. En aquel momento, pensaba que estaba a punto de dar el paso más importante de su vida.
El matrimonio con Vanessa, hija de uno de los hombres más poderosos del país, el presidente del conglomerado empresarial Grupo Mendonça, parecía el pasaporte hacia la cima.
Todos decían que era el matrimonio perfecto: él, el joven ejecutivo prometedor; ella, la heredera guapa, influyente y millonaria.
Pero el cuento