—¿Con quién estabas hablando? —preguntó Jorge, con voz fría y firme.
Mariana se sobresaltó; estaba en el jardín. Había salido de casa cuando sonó el teléfono y vio que era Paula. No se había dado cuenta de que Jorge la había seguido.
—¡Jorge! ¡Qué susto...! —tragó saliva—. Era Paula. Me ha llamado.
Su mirada se endureció.
—No deberías hablar con ella.
—Lo sé, pero era mi amiga —respondió Mariana, en tono defensivo.
Jorge cruzó los brazos, con una expresión que reflejaba una mezcla de preocupac