El sol ya empezaba a ponerse cuando Paula llegó a la mansión. Había recibido el mensaje de que Fernando quería hablar con ella.
Los rumores corrían sin control. La historia de Mariana se difundía de boca en boca, pero nadie sabía con certeza lo que había sucedido.
Con pasos vacilantes se acercó a la puerta del despacho de Fernando; no sabía si Mariana había dicho que ella estaba involucrada. Con la respiración contenida, llamó a la puerta.
—Entra. —La orden salió de la habitación como una nava