Fuerza de Valentía y Fuerza Bruta. II
Sintiendo el filo de la daga enterrarse cada vez más en su cuerpo destruyendo sus órganos, impulsivamente el animal giró su mandíbula hacia el cazador y sin titubear desgarró, mutiló, desmembró y tragó cada parte del cuerpo de su enemigo hasta su entera y total extinción llevándose consigo la desaparición del ejército que se encontraba ahí.
Algunos guerrilleros se hicieron polvo en el aire dejando caer en el suelo la armadura que usaban junto con sus espadas y cascos.
Todos dejaron el enfrentam