—¿Que no voy a soportar las consecuencias? —Luna se tapó la boca con la mano, y se rio. Sus ojos estaban llenos de desprecio hacia mí. Era como si yo fuera un insecto que ella podría aplastar fácilmente, sin siquiera darme un poco de su atención. Tras reír, le hizo una señal a su más fiel seguidor.
El tipejo, con el cabello teñido de amarillo, inmediatamente le dijo a los demás que nos rodearan a mí y a mi profesor.
—El profesor Pavone ya está tan viejo, si lo golpeamos un poco, seguro no se pue