—Si no quieres repetir el curso, lo mejor es que te pongas a estudiar y dejes de buscar atajos aquí conmigo.
Al escuchar esto, Esmeralda y Armando se miraron, sorprendidos. Nadie esperaba que alguien intentara pedirle favores al profesor, sobre todo porque este profesor era conocido en toda la escuela por ser implacable y extremadamente estricto. ¡Nunca permitiría que un estudiante lo manipulase!
¿Cómo era posible que alguien tuviera el valor de hacerlo?
¿Sería un estudiante nuevo que no conocía