Ahora que lo pensaba bien, ya no estaba tan segura de lo que creía.Pero no tenía tiempo para seguir dándole vueltas, porque los profes con los que habíamos quedado empezaban a llegar poco a poco.
Durante la cena, fui al baño, y cuando pasé cerca de una sala privada, de repente alguien me jaló con fuerza hacia adentro.
Justo cuando iba a gritar, me topé con la mirada preocupada de David.
—Esmeralda, me acaban de decir que ayer tuviste un accidente y terminaste en el hospital, ¿qué te pasó?
David