Bajé la mirada y amplié la imagen que me había mandado mi compañero. Pero no tuve oportunidad de revisar bien los datos que me mandó.De pronto, la asistente me agarró del brazo.
—¡Me muero! Esmeralda, ¡mira esta cosa...! ¿No es el hermano de tu ex?
Al oír eso, levanté la cabeza de inmediato.
Justo vi a David abriendo la puerta del carro y, todo caballeroso, ayudando a Fiorella a bajarse.
Cuando Fiorella bajó, primero le sonrió a David y luego lo agarró del brazo.
Esa actitud tan cariñosa h