Recordó a su hermano gemelo, que cuando lo vio en el crucero, primero se quedó helado, sin poder creerlo, y después… murió por él, dándolo todo.
Antes, cuando andaba sin memoria, pensaba con lógica común, creyendo que, aunque fueran gemelos, como nunca se habían conocido, no había ningún lazo entre ellos.
No le entraba en la cabeza que ese hermano mayor, al que jamás había visto, pudiera haberse sacrificado por él.
La gente de la familia Costa decía que el que lo salvó fue el verdadero Vincenzo,